En julio pasado, Carlos Edmunds, presidente del Consejo de Ancianos de la Isla de Pascua le entregó una carta al ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward, con motivo de recuperar el moai Hoa Hakananai’a, trasladado a Reino Unido en 1868 y en exhibición en el Museo Británico desde hace casi 150 años. Pese al apoyo que el Estado le ha dado a esta demanda, su recuperación no parece ser un camino fácil. Las arqueólogas Nuriluz Hermosilla y Gabriela Atallah, desentrañan las dificultades de su retorno y la importancia que tiene esta solicitud para el pueblo Rapa Nui.

Pesa cuatro toneladas, mide 2,42 metros de alto y tiene 96 centímetros de ancho. Así es el moai Hoa Hakananai’a, que en 1868 fue trasladado por el navío inglés HSM Topaze a Reino Unido, donde tras ser presentado a la Reina Victoria, fue posteriormente llevado al Museo Británico, lugar donde es exhibido hasta hoy como una de las grandes atracciones para los visitantes.

“En línea con lo que refiere el historiador Cristian Moreno, se cree que el Moai Hoa Hakananai’a fue el último al que se le designó una posición ritual en la Isla. Además es una pieza original que tuvo un uso singular para la Isla en varios sentidos”, afirma Gabriela Atallah, arqueóloga y quien hace tres años trabaja en la Secretaría Técnica de Patrimonio de Rapa Nui.

En relación a las características de esta pieza, Atallah señala que en la Isla se especula que la orientación y ubicación dentro del patrón espacial de la aldea a la que corresponde Hoa Hakananai’a, no es la misma que la de los demás moai. Una de las características más importantes es que muestra una mixtura de cultos,  culto a tangata manu y a los ancestros. Además éste presenta un tallado en la espalda que es único, y que según la arqueóloga para algunos rapanui representa planos estelares que incluyen astros como la luna, el sol y constelaciones, mientras que para otros, representa una lectura de su cosmología original, indicando la creación del mundo.

Otras singularidades de esta pieza están ligadas a su materialidad basáltica, la que se repite en pocos moai. También se identificó en esta pieza, pintura en los incisos del tallado de su espalda, lo que da cuenta de que en vida, el moai estaba pintado con colores blanco y negro. De acuerdo a la arqueóloga “según lo que comunicó Moreno, en función de los últimos estudios de esta escultura, pareciera que la espalda pasaría a tener mayor protagonismo que el frente, pues la posición de esta pieza es con el frente hacia el cráter y la espalda hacia la aldea”.

Nuriluz Hermosilla, quien ha trabajado en diversos proyectos en Rapa Nui desde la década de los ochenta –siendo testigo de la demanda del pueblo por la recuperación de su patrimonio en diversas oportunidades durante los últimos años– es categórica al hablar del valor de esta pieza: “Cada uno de estos moai no es una escultura, es un personaje, no es que esté representando, sino que es. Esa es la importancia”.

FOTO: BRITISH MUSEUM OF LONDON

Un moai en el Museo Británico

“Toda esta situación de piezas arqueológicas o museables que están fuera de su lugar de origen, hay que mirarla como lo que es: patrimonio viajero en la historia. Es decir, fueron sacados de su lugar por razones históricas y tiene mucho que ver con el dominio colonial del planeta. Los países que gobernaban colonialmente el mundo se sentían con todo el derecho de llevarse estas muestras culturales para ser mostradas al mundo, que era el mundo occidental, a través de una institución occidental, como es la de los museos. Isla de Pascua durante largo tiempo ha estado siendo –en cierto sentido–, saqueada de sus materiales arqueológicos, pero dentro de un marco de naturalización de esta expoliación”, dice Nuriluz Hermosilla, vicepresidenta del Colegio de Arqueólogos.

El moai Hoa Hakananai’a, en efecto, no es el único fuera de la Isla: hay otros dos trasladados a Chile continental, que se encuentran hoy en La Serena y Viña del Mar, y uno más en el Museo Británico. Junto a ellos además, existe una larga lista de objetos de la cultura Rapa Nui que fueron llevados a otros lugares de exhibición alrededor del mundo.

Exhibido desde 1869 en el Museo Británico, el Moai Hoa Hakananai’a ha recorrido distintos espacios del recinto y actualmente se encuentra en la Sala No. 24, llamada Living and Dying de la galería Wellcome Trust Gallery, uno de los salones más grandes del Museo Británico. Su valor, y el atractivo que representa para el público visitante, lo han convertido en una pieza fundamental del lugar.

Para Gabriela Atallah, el panorama respecto a su repatriación no se vislumbra sencillo. “Actualmente el Museo Británico cuenta con varias solicitudes de repatriación, y las respuestas no han sido muy favorables. Sin embargo, se puede buscar la forma de concretar esta repatriación por medio de negociación o evaluando estrategias que generen cierta presión sobre la institución, como aunar fuerzas entre los países que comparten esta solicitud al Museo, o buscar instancias de ese tipo. Es importante además, tener en cuenta que hay un tema técnico de propiedad de la pieza, que debe ser evaluado para su reclamo”, señala la arqueóloga.

Entre los antecedentes que esgrime el Museo Británico para justificar la legítima posesión de la pieza entre sus bienes, está el siguiente hecho: el día 7 de noviembre de 1868, el traslado del moai se logró realizar gracias a la ayuda de cientos de rapanui. “Dicha ayuda sería una de las pruebas de que los rapanui ‘querían’ o ‘permitieron’ que el moai fuera trasladado”, detalla Atallah.

Para evaluar la posibilidad de repatriación, debe generarse una investigación exhaustiva de los circunstancias que se puedan encontrar sobre el contexto del traslado de la pieza. A favor de Rapa Nui asegura la arqueóloga: “podrían encontrarse otros argumentos como que en un periodo de conversión al catolicismo, los misioneros quisieron alejar este moai de la gente, por ser considerado como un símbolo pagano. De esta forma, los sacerdotes habrían facilitado la autorización del traslado, como lo comentó Cristian Moreno, historiador Rapanui, en una de sus exposiciones abiertas a la comunidad”.

El tesoro de un pueblo

“En este momento en la Isla hay una fuerte intención de parte de la gente que vive allá de que sus tesoros, sus patrimonios, vuelvan. Tanto como uno quisiera traerse de vuelta el cuerpo de alguien que murió”, dice Nuriluz Hermosilla para quien aquí está en juego “el derecho de los pueblos de tener su patrimonio en su tierra”.

Aunque el ministro de Bienes Nacionales dio su apoyo a la demanda rapanui, e incluso aseguró que planteó la propuesta al Museo Británico de donar una réplica del moai hecha por un artesano de la Isla, no hay conocimiento de otras gestiones formales realizadas para su repatriación.

“Hoy, pareciera que es una idea que va a cuajar prontamente por el contexto social de empoderamiento cultural que se vive en la Isla”, afirma Gabriela Atallah, agregando no obstante que, “como Inglaterra y Rapa Nui manejan diferentes perspectivas de la legitimidad de la adquisición del moai, es probable que se genere una larga discusión respecto a esto, lo cual implicaría una investigación importante, con recopilación de antecedentes y armado de argumentos contundentes para el reclamo. La resolución podría tardar años”.

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