El pasado 17 de enero- con la última etapa entre Pisco y Lima, finalizó el Rally Dakar de 2019, el cual se corrió por completo en territorio peruano, y si bien aún no se ha cuantificado de forma real el daño al Patrimonio Arqueológico causado por la carrera, su reciente edición estuvo marcada por el escándalo en el que estuvo envuelto el Ministerio de Cultura- órgano encargado de la protección patrimonial.

La denominada carrera “más dura del mundo”, organizada por la empresa francesa ASO (Amaury Sport Organisation), se organizó en 2019 por cuarta vez en Perú, contando con el respaldo político- más allá de algunas voces de rechazo, las cuales han alarmado sobre los graves daños en el medio ambiente y el patrimonio arqueológico que trae su paso. Voces críticas que se agudizaron una vez que estalló el escándalo, en noviembre del 2018.

Nació como una denuncia aislada en redes sociales y finalmente repercutió en un reportaje publicado por el medio digital Wayka*, en el que se denunciaba un evidente caso de corrupción al interior del Ministerio de Cultura, tras detectarse conflictos de intereses e irregularidades en la contratación de empresas vinculadas a altos funcionarios de la cartera, para la elaboración de costosas consultorías orientadas a la delimitación y protección de patrimonio arqueológico en el marco del Dakar.

Un escándalo que repercutió en la salida de la ministra de Cultura Patricia Balbuena y de otros altos cargos de la institución pública, y aún se esperan los resultados de la investigación encabezada por la Contraloría de la República, y de la instancia investigativa (Comisión Reorganizadora según Resolución Ministerial N° 490-2018-MC) presidida por la reconocida arqueóloga y directora del Museo de Pachacamac, Denisse Pozzi Escot.

El arqueólogo peruano Claudio César Olaya dice que la situación actual es “como una bola de nieve que sigue creciendo. El escándalo que se desató dejó en claro esta cosa bien seria de querer beneficiar a unas empresas privadas, donde el Estado recibió 1 millón de soles (cerca de 200 millones en pesos chilenos) para hacer una serie de delimitaciones para el Dakar, lo cual no estaría nada mal si no fuese porque se saltaron las propias instancias formales para hacer ese trabajo, el cual tuvieron que hacerlo finalmente después del escándalo”, dijo.

Daño irreparable al patrimonio arqueológico

Muy posiblemente el daño de la última edición del Rally Dakar aún no ha sido cuantificado de manera realista. El área por donde ha pasado la carrera en 2019 es una zona con alto potencial arqueológico. Al igual que en la pampa chilena, en Perú existen muchos sitios emplazados en zonas planas, lo que además a causa de su ubicación y el deslizamiento de arena, impiden tener un buen mapeo realista sobre donde están ubicados los geoglifos, pues no son visibles en determinados momentos.

“Por otro lado se podría decir que si hay coincidencia entre Chile y Perú por el hecho de que tenemos gran cantidad de sitios arqueológicos. Sin necesidad de exagerar se puede decir que tenemos decenas de miles de sitios, entre registrados y no registrados, y a veces es muy complicado saber dónde están. Por ejemplo, por donde ha pasado el Dakar son básicamente zonas desérticas, donde muchas veces las dunas se mueven y un geoglifo que tal vez viste hoy, mañana quizás no lo ves”, complementa Claudio Olaya.

Consultado por las instancias organizadas para enfrentar el retorno del Rally Dakar, Claudio admite que “para ser sincero, no recuerdo nada organizado para frenar la vuelta del Dakar en 2018, más allá de algunas iniciativas por redes sociales, pero no ha existido una estructura que al menos busque frenar esto”. Agrega que hay una serie de factores que han impedido una mayor organización que evitarse el retorno de la carrera a suelo peruano: “no hay un gremio que aún esté consolidado, además es muy difícil que el Ministerio de Cultura pueda hacer algo con una Constitución y una batería de leyes a favor de los intereses del sector privado que no lo permiten. Por diferentes motivos y aunque me apena decirlo, no ha existido la posibilidad de contrarrestar aquello”.

Sobre el real impacto del Dakar al patrimonio arqueológico peruano y el daño a ecosistemas frágiles, se agrega el riesgo de que la carrera circule por zonas cercanas a poblaciones de escasos recursos que muchas veces no están mapeadas. A la espera del Nuevo Reglamento de Intervenciones Arqueológicas, se busca una reglamentación más clara para evitar casos irregulares como en el que estuvo envuelto el Ministerio de Cultura recientemente, y el cuál podría seguir generando repercusiones.

Link Reportaje
https://wayka.pe/altos-cargos-del-mincul-intentan-beneficiarse-con-consultorias-para-el-rally-dakar/

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