La ola feminista chilena no dejó indiferente a las arqueólogas, quienes llevan semanas de trabajo y organización para avanzar en materia de género al interior de la disciplina. Arqueólogas, estudiantes de arqueología y profesionales de disciplinas afines, se han reunido de forma permanente, y entre otros puntos, plantean establecer con urgencia protocolos contra el acoso en términos laborales y académicos, además de reformar la malla curricular incorporando, entre otras asignaturas, la arqueología feminista y de género. Representantes del Colegio de Arqueólogos han participado activamente en estas instancias y han propuesto una mesa de trabajo para profundizar la discusión del tema.

 

La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, ha sido uno de los bastiones del movimiento feminista universitario en las últimas semanas. En esta toma y a través del Centro de Estudios Históricos y Arqueológicos Aikén, se organizó el primer encuentro de arqueólogas y estudiantes de diversos ámbitos laborales relacionados a la profesión. De ahí en más, el trabajo de las mujeres de la disciplina ha sido sostenido, y las perspectivas de avanzar en cambios concretos al interior de los espacios académicos y laborales ha ido tomando fuerza.

 

En este contexto, representantes del Colegio de Arqueólogos han participado en estas asambleas, lo cual ha sido fundamental para abordar distintas materias e inquetudes en cuanto a la situación actual de la arqueología y el rol de la mujer en este espacio. En estos encuentros, que han convocado a arqueólogas, estudiantes de arqueología y académicas de diversas generaciones y universidades (Universidad Alberto Hurtado, Universidad de Chile y Universidad Internacional SEK), se han visibilizado y compartido las experiencias de las participantes, avanzando en líneas de trabajo y demandas comunes.

 

Nicole Fuenzalida, colegiada y arqueóloga de la Universidad de Chile, quien ha participado activamente de la organización de las arqueólogas, sostiene que en el Centro de Estudios Aikén del cual es parte, “tenemos una línea de trabajo en género y tenemos investigaciones en curso respecto al rol que tuvieron las mujeres en la formación de la carrera de Arqueología. Este es un tema que ha sido bastante invisibilizado en la disciplina”.

 

Para Fuenzalida, la necesidad de crear estos espacios de discusión surge porque “siempre nos preguntamos por qué esta invisibilización del tema en una carrera que es bastante femenina, considerando además que hubo toda una ola en los noventas de preocupación en Estados Unidos respecto a los temas de género, o en España en los 2000. Esa ola acá no llegó”.

 

Andrea González, arqueóloga de la U. de Chile y colegiada,  se desempeña actualmente como Investigadora Postdoctoral FONDECYT en el Departamento de Antropología de la misma casa de estudios, también ha sido parte de la organización de las profesionales de la disciplina, y sostiene que estas instancias han servido para “debatir en torno a lo que esperamos puedan ser espacios seguros y respetuosos de trabajo, así como de igualdad en materia de derechos laborales. Pero también se plantean como instancias para incidir en la configuración de las mallas curriculares respecto a la necesidad de inclusión de asignaturas de arqueología feminista, consideración de trayectorias de mujeres omitidas o soslayadas e incorporación de mayor bibliografía de autoras”.

 

La organización de estos espacios – que cuentan con la participación de más de 50 personas – se realizó bajo la premisa de una demanda en la que se reconoce un patriarcado como un sistema de dominación y la fuente de la condición de opresión. Por lo mismo, Nicole Fuenzalida, valora estos espacios donde se discute sobre la situación actual de las arquéologas y los arquéologos, frente a la singularidad de su trabajo. “Nosotros tenemos instancias de terreno, trabajos de campo, en que muchas veces se pasa a llevar lo privado, lo público, lo personal, lo laboral, y en ese sentido, se presenta como un espacio súper adecuado a estas lógicas de vulneración. De ahí que se nos vuelve sumamente necesario realizar estas medidas de protocolo, pero también generar espacios más íntimos, donde las mujeres podamos contar las experiencias de discriminación, de maltrato, que hemos vivido y se abra también una instancia de trabajo testimonial”.

 

En cuanto a las solicitudes formales que realizarán para establecer con urgencia protocolos contra el acoso en términos laborales y académicos, además de reformar la malla curricular incorporando, entre otras asignaturas, la arqueología feminista y de género, Fuenzalida sostiene que “estamos pensando mesas de trabajo para justamente llevar a prácticas concretas lo que estábamos planteando anteriormente. Se habla ya en esta semana de formar un manifiesto, pensar protocolos concretos que tematicen el tema del acoso tanto en instancias laborales como académicas, y también cuestionar las mallas universitarias”.

 

Paralelamente a este trabajo, el Colegio de Arqueólogos convocó a mediados de abril una mesa de trabajo sobre el tema, al que han sido invitadas representantes de las asambleas de arqueólogas en curso, sumando una nueva instancia de organización para las mujeres de la disciplina. Se trata de la mesa “Acoso Sexual en el Ámbito Laboral Arqueológico”, coordinada por la colegiada Paulina Caro, arqueóloga egresada de la Universidad de Chile, y Nicolás Fierro, magíster en Género U. de Chile, cuyo objetivo general es la creación de  un protocolo de acción que establezca procedimientos adecuados para la denuncia frente a casos de acoso sexual en el ámbito laboral arqueológico, asegurando un debido proceso y el acompañamiento adecuado de las víctimas (https://www.facebook.com/Mesa-de-acosoabuso-sexual-en-Arqueolog%C3%ADa-168826910451393/).

 

Educación no sexista

 

Son varios los ejes desde los que se puede corroborar el impacto de la arqueología en materia de género. Entre ellos entender la arqueología como un espacio en donde se reproducen las relaciones de poder. Andrea González sostiene que el “origen y desarrollo tiene que ver con que es una disciplina que se inscribe en el la práctica y pensamientos hegemónicos característicos de la ilustración moderna: masculina y blanca. En otras palabras la arqueología tanto en su etapa formativa como profesional, padece de las relaciones instaladas culturalmente como ‘normales’”.

 

La importancia de la arqueología en la construcción de una educación no sexista es uno de los puntos más relevantes dentro las discusiones que se sostienen en la organización, ya que, según González, el conocimiento que puede ofrecer la arqueología “provee de los elementos suficientes para desmitificar los estereotipos que refuerza el principal mecanismo de la reproducción social actual: la educación formal.”

 

De esta forma se debe ver a la disciplina como ciencia social, y por lo tanto, generadora de conocimiento. Desde esta premisa se desglosa la idea de reformar la malla curricular. Pese a que durante los últimos 40 años se han realizado una serie de investigaciones respecto a la arqueología feminista y de género – incluso a nivel latinoamericano – en los actuales planes de estudio no existen asignaturas dedicadas a este tema en la formación de arquéologas y arqueólogos.