Una declaración pública difundida recientemente por un grupo de beneficiarios con la Beca de Doctorado Nacional de Conicyt, puso una vez sobre la mesa los problemas de gestión que hace años arrastra el organismo. Esta vez, fueron los beneficios complementarios de los becarios, el foco del conflicto. Súbitos cambios en el sistema de adjudicación, retrasos en las asignaciones e incertidumbre sobre el presupuesto para su ejecución, son parte de la seguidilla de hechos que se han sucedido en los últimos meses, sin que Conicyt zanje una solución y aclare cuál será situación para los cientos de afectados respecto a estos beneficios.

El pasado 27 de diciembre, sin previo aviso, los beneficiarios con la Beca de Doctorado Nacional de Conicyt, recibieron un correo electrónico informando que, a partir de enero de 2018, el proceso de adjudicación de los beneficios complementarios de sus becas, sufriría cambios.

Si hasta entonces, y desde 2014, los becarios podían solicitar sus beneficios complementarios, correspondientes a gastos operacionales, financiamiento completo para pasantías o cotutelas en universidades extranjeras y extensión de la beca una vez que ha terminado el plazo oficial, a través de un sistema de “ventanilla abierta” –es decir en cualquier momento del año –, a partir del 1 de enero comenzaría a operar una “ventalla única”, que les permitiría postular a estos beneficios, sólo en un determinado período del año.

Bajo este nuevo sistema, todas las solicitudes anuales ingresarían a un concurso, siendo calificadas por una comisión bajo ciertos parámetros, se establecería un puntaje y sólo quienes obtuvieran las valoraciones más altas obtendrían los beneficios, hasta la concurrencia del límite presupuestario para ello.

Pamela Montero, quien cursa el tercer año del Doctorado en Educación, que imparten de forma conjunta las universidades Diego Portales y Alberto Hurtado, y Constanza Richards, estudiante del Doctorado en Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile, fueron dos de las becarias que recibieron dicho correo electrónico, y frente a la incertidumbre y el descontento, comenzaron a organizarse con sus pares.

“Ante el reclamo de más de 150 becarios en redes sociales y distintos medios de comunicación, Conicyt decidió postergar la entrada en vigencia de este nuevo procedimiento. No obstante, ello no cambió el problema de fondo: la falta de presupuesto para cubrir todas las solicitudes de beneficios que se esperaba recibir”, afirmó Constanza Richards, quien, junto a Pamela Montero, asistió a una reunión citada por los directivos del organismo, en los días posteriores al envío del correo que informaba este cambio en el sistema.

“Nos reunimos el 8 de enero con el director de Conicyt, Christian Nicolai, y el director de Becas para Estudios de Posgrado en Chile y en el Extranjero, Daniel Portales. Ahí nos enteramos que lo que había detrás de esta medida, era un problema presupuestario, que tiene que ver con el arrastre del gasto de becas”, contó Montero.

En la práctica, sucedió que el año 2017 Conicyt recibió una cantidad de solicitudes de beneficios complementarios mayor a la esperada, y aunque este aumento los dejó en condiciones de prever que para el año siguiente los fondos no serían suficientes, en el presupuesto para el año 2018, aprobado en 2017, no se aumentó el monto de dinero destinado para estos beneficios.

Constanza Richards y Pamela Montero, se fueron de esa reunión ofreciendo enviar un catastro para proyectar cuántas iban a ser las solicitudes del año, junto a una propuesta de parte de los becarios respecto a la situación que los estaba afectando. Dicho documento, firmado por más de 300 beneficiarios fue enviado el 5 de marzo a Conicyt, y al no haber respuesta por parte del organismo, fue reenviado el 19 de del mismo mes. En abril, los directivos respondieron citando al grupo de afectados y a otras organizaciones de investigadores –quienes tienen diversas agendas vinculadas a sus propios problemas con Conicyt–, a una reunión a la cual ni Richards ni Montero pudieron asistir.

Solicitudes sin respuesta

Luego de semanas sin novedades sobre el tema, en mayo pasado, los retrasos en las solicitudes de los beneficios complementarios, despertaron nuevamente las alertas entre los becarios. “Nos dimos cuenta, que, ante las consultas sobre esta situación, había dos tipos de respuesta: que la solicitud no fue tramitada por falta de recursos y que la solicitud estaba en evaluación, sujeta a disponibilidad presupuestaria”, detalló Montero.

Falta de fondos para la compra de materiales de laboratorio, salidas de campo suspendidas, presentaciones en congresos internacionales y pasantías que no pueden ser realizadas, son algunos de los ítems que impactan sobre el avance de las investigaciones de los becarios a la espera de la aceptación de sus solicitudes de beneficios.

“Cuando nos aprueban el proyecto de tesis, presentamos una planificación de la investigación que debe cumplirse para entregar nuestras tesis en tiempo y forma, y graduarnos en el plazo esperado, tanto por la universidad como por la autoridad que nos otorga financiamiento (…) Este es un cambio de condiciones que, si bien se encuentra dentro de lo permitido por las bases, en los hechos es perjudicial para las investigaciones”, afirmó Constanza Richards, quien actualmente mantiene postergada la pasantía que tenía planificada hacer en el extranjero debido a este problema.

Con todo, en la actualidad se estima que son más de 400 los beneficiarios con Becas de Doctorado Nacional, que hoy se enfrentan al problema de las solicitudes de beneficios no resueltas. Nuevas reuniones, manifestaciones y declaraciones públicas se suman a esta etapa del conflicto, cuyo fin no se prevé tan simple.

“Hay dos maneras de que esto se solucione: que se entregue más plata extra, y eso pasaría por la Ley de Presupuesto para el próximo año, o que Hacienda autorice a Conicyt mover o reasignar recursos de un programa a otro, pero los presupuestos públicos son acotados, entonces es poco probable que puedan reasignar fondos”, estimó Pamela Montero, quien hizo un llamado a los becarios “a hacer las solicitudes de los beneficios complementarios, porque eventualmente la solución que se consiga va a ser para las solicitudes efectivas”.

Un problema estructural

Pablo Medez-Quiros, director del Colegio de Arqueólogos, y quien actualmente cursa un doctorado en España con beca Conicyt, es enfático en señalar que el problema planteado por los becarios en Chile, no es un hecho inédito, como se ha planteado durante estos días en algunos medios de comunicación.

Los beneficiarios de becas de doctorado en el extranjero, sufrieron la misma situación desde 2012, señaló el arqueólogo, afectando particularmente “las asignaciones complementarias para realizar trabajo de campo y co-tutela doctoral, que son insumos fundamentales”.

Y no solo problemas con los beneficios complementarios han afectado a los becarios que cursan programas en el extranjero. Otro problema frecuente se da en el retraso de los pagos a los estudiantes que cursando el magister fuera de Chile, ganan becas para continuar sus estudios de doctorados.

“En mi caso, me dijeron que podía haber un retraso en los pagos de 3 o 4 meses, y se demoró 10 meses, 10 meses viviendo afuera sin beca, una situación crítica. Esto repercute en que este tipo de beneficios pasan a ser privativos para la gente que tiene recursos para afrontar una situación así”, señaló Medez-Quiros.

Según el director del CARCh, esta es “una política sistemática de abandono de becarios. Son decenas de personas que están 8, 10 meses sin recibir la asignación. Y en el intertanto, ¿qué haces? Es una situación súper estresante que deteriora tu proceso formativo. Al igual que te corten las asignaciones complementarias de trabajo de campo”.

El arqueólogo estima que falta una política integral y eficiente por parte de la institución para gestionar la entrega de becas. “Si miramos cuánto dinero está ganando Chile para este programa de formación de doctores es una cantidad impresionante de dinero, es un gran salto que se está dando Chile, pero si ese salto se da con tantas falencias, finalmente es un despilfarro de dinero”, concluyó Mendez-Quiros.