Este jueves 30 de noviembre en Casa Conejo (Pedro de Valdivia 2785, Ñuñoa) será el lanzamiento del “Las Familias”, libro de la colegiada Gabriela Vega. “Me gusta el libro porque es honesto, chistoso y entretenido (…) Tiene mucho que ver con el cambio cultural y las transformaciones que estaban  en barbecho en los años ’90 y 2000, y que ahora están floreciendo”, dice la autora sobre el volumen que relata la historia de una joven que quiebra con su familia y comienza un viaje de descubrimiento hacia sí misma.

Estudió Antropología Social en la Universidad de Chile y luego cursó la especialidad de Arqueología en la misma Casa de Estudios, desde donde se licenció en 2005. Ha trabajado en arqueología de la minería y de grupos agropastoriles, vinculando la antropología y etnohistoria con la disciplina arqueológica.

Gabriela Vega, quien hoy trabaja en proyectos de impacto ambiental y estudia un Magister en Psicología Social, incorpora a la literatura sin pugnas entre sus quehaceres diarios.

“Escribo desde siempre, aprendí a leer y a escribir muy chica. De hecho, mi abuelita tenía guardados unos poemas míos de cuando con suerte sabía hablar y caminar”, dice Gabriela  recordando que comenzó su incursión en las letras con poesías y ensayos,  y después se dedicó a los cuentos, hasta que en el año 2000 se propuso escribir una novela. “En realidad no sabía para dónde iba. La novela se fue escribiendo sola, me demoré cuatro años, la terminé el 2004 y ahí quedó”.

-Y este jueves es el lanzamiento de esa novela. Nos podrías hablar sobre su argumento.

“Las Familias” se trata de una niña muy joven que tiene reparos con sus padres, con su familia. No se siente identificada con ellos, entonces, se va de la casa muy chica, se escapa y comienza un viaje de descubrimiento de sí misma en que le pasan un montón de cosas, conoce gente, es como un viaje iniciático.

-¿Y cómo llegaste a esa historia?

La historia en ningún caso es autobiográfica pero si tiene muchos elementos de mis procesos personales, de mi adolescencia y juventud temprana. Hay hartas cosas personales de mi historia interior que están reflejadas ahí.

-¿Existe alguna vinculación entre el libro y la arqueología? ¿Alguna inspiración, algún personaje, con que podamos vincularla a la disciplina?

Entre la arqueología y el libro hay un vínculo bien distante, pero importante: Hay un personaje que se llama Cairo, que es un joven cuyo papá amaba Egipto. Por eso le pone Cairo y cuando muy chico se lo lleva a África, y este niño en algún momento vuelve y entra en la vida de la protagonista de la novela, generando efectos en ella de todo tipo.

La novela tiene más que ver con el cambio cultural. De alguna manera se refleja un cuestionamiento de los valores de las estructuras más rígidas, de las visiones más monolíticas que imperaban en la sociedad hasta algún tiempo. En ese sentido es un libro que tiene mucho que ver con el cambio cultural y las transformaciones que estaban  en barbecho en los años ‘90 y 2000, y que ahora están floreciendo. Siento que hay una sincronía importante entre lo que está pasando culturalmente y el proceso que está descrito en el libro, que es este viaje iniciático de la protagonista.

-¿Cómo fue que después de tantos años con esta novela guardada, pudiste publicarla?

Como creci en provincia, yo siempre vi el tema editorial como algo muy lejano, como algo que le pasaba solo a algunos elegidos que ganaban concursos destacados dentro del medio, entonces, había asumido una pasividad muy absurda pensando que nunca nadie iba a publicar nada de lo que escribía. Hasta que un día dije ‘tengo que moverme yo’. Entonces busqué editorial y envié primero un conjunto de cuentos a dos o tres editoriales, y me respondieron de Libros del Perro Negro. Me junté con el editor, le mostré mis cuentos, le dije que también tenía novelas, las leyó y decidió partir por publicar esta novela.

-¿Vienen próximos proyectos en la literatura?

De todas maneras. Escribimos otra novela con un amigo, a cuatro manos, que es una cosa bastante particular. Esa novela la vamos a editar durante 2018 y la vamos a estar publicando a fines de año. También es una novela que tiene que ver con el cambio cultural y todo lo que pasó a partir de nuestra experiencia universitaria.

-¿Y como arqueóloga vas a seguir trabajando?

En arqueología también tengo proyectos, la arqueología es parte de mi vida y tengo una vida bien polifacética, en la cual la arqueología está absolutamente presente. De hecho ahora me estoy incorporando a trabajar más en el Colegio de Arqueólogos, vamos a empezar una mesa de trabajo para evaluar el funcionamiento del Consejo de Monumentos Nacionales, con el fin de dar un apoyo ahí. Y en algún momento tengo pensado estudiar un doctorado vinculado a arqueología y desde luego seguir trabajando en el área, que me encanta.

-¿Qué te gusta del libro que escribiste y por qué podría ser una buena idea leerlo?

Me gusta el libro porque es honesto, chistoso y entretenido. Creo que es fácil involucrarse en él. Lo que no me gusta es que como era más chica y era la primera novela, tenía la ansiedad de ponerlo todo, pero con el trabajo editorial quedó más o menos pulido. Creo que es una buena idea leerlo porque la gente se va a ver reflejada tanto en sus experiencias personales como en su diferenciación con respecto a sus padres, sus familias y el encuentro de sí mismo. También van a ver reflejado el tema de los cambios valóricos y las transformaciones culturales que estaban en ciernes cuando yo lo estaba escribiendo. A mí me encanta leer novelas, si yo me fuera a ir de vacaciones me llevaría de todas maneras mi libro.

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